Y no se trata de dinero, es una pena que no me haya caído ese premio también. Se trata de mi niño, que como los turrones, vuelve a casa por navidad y llega precisamente hoy, el día de la lotería. Así que, aunque continúe siendo tan pobre como siempre, tengo una excusa para sonreír y unirme a los afortunados ganadores de este año en sus celebraciones, me ha caído mi "gordi" en el islote mallorquín. Con eso me conformo. (Aunque realmente quisiera por una vez estar en la piel de una de esas personas que estarán celebrando ahora mismo que les ha tocdo el premio gordo, que envidia).
sábado, 22 de diciembre de 2007
Me ha tocado el gordo
palabras líquidas de
Akasha
a las
19:32
2
gotas de agua
miércoles, 12 de septiembre de 2007
A veces sobran las palabras...
palabras líquidas de
Akasha
a las
0:23
3
gotas de agua
Etiquetas: feelings
martes, 21 de agosto de 2007
A tu lado en la distancia
Llevo días sin escribir, pero mis normas las pongo yo, y en mi cabeza solo había sitio para ti. ¿Cómo iba a escribir escuchando el palpitar del tiempo susurrando la inevitable cuenta atrás? No había nada en mi cabeza aparte de la idea de exprimir los segundos a tu lado hasta que llegara el día. Hoy. Te has ido... aunque estoy tranquila porque se que volverás, y estoy contenta porque se que tanto tiempo habrá valido la pena y que cuando te vea te veré con más ganas que nunca. Se que lloré y te hice sentir mal, pero entiéndelo, estoy hecha de agua y los sentimientos intensos hacen aflorar mi naturaleza acuática. Y no hay dique ni barrera que puedas poner a mis lágrimas cuando ellas deciden salir. Las lágrimas limpian el alma (y pensarás que a estas alturas debo tener el alma reluciente). Otra ciudad, pero las mismas estrellas sobre nuestras cabezas, otro paisaje, pero el mismo viento acariciando nuestra piel. Estoy contigo desde aquí, y ahora más que nunca. *Te Quiero*
palabras líquidas de
Akasha
a las
15:22
3
gotas de agua
Etiquetas: feelings
lunes, 13 de agosto de 2007
Oigo acercarse al "Dahaka"
Los días transcurren, largos, larguísimos, eternos, interminables cuando trabajo, como y respiro como una autómata. Trato de que me guste lo que hago para que el tiempo despliegue sus alas y alce el vuelo, pero engañarme a mi misma resulta un juego muy difícil. Siempre gano yo, mi yo auténtico descubre a mi otro yo superficial agazapado en la oscuridad a punto de abalanzarse sobre mi consciencia. No le tengo miedo al tiempo, prefiero pasarlo bien, disfrutar, y que corra y me alcance hasta devorarme, prefiero eso a verle asomar el hocico desde lejos mirándome en la distancia con sus ojillos rojos.
En cambio, cuando tu estás a mi lado, cuando al despertar percibo tu aroma en mi piel y siento tus dedos escribiendo jeroglíficos en la mía, el tiempo parece revivir y se lanza a la carrera tras mis talones, permanece justo detrás olisqueándome la nuca. Es entonces cuando quisiera poseer el poder de las arenas del tiempo, como el príncipe de Persia, y escapar de las garras del Dahaka.
Ese es el motivo por el que no tengo reloj, lo hablábamos el otro día, no tengo reloj ni lo quiero, no soportaría ver pasar las horas infinitas cuando no esté contigo, ni las pocas horas veloces hasta el 26. Quizas cuando vuelvas me compre uno.
palabras líquidas de
Akasha
a las
1:22
2
gotas de agua







