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domingo, 30 de septiembre de 2007

Sacude el esqueleto y dile adiós al estrés

Hoy (noche de sábado) he bailado.
Ha sido algo improvisado. Estábamos trabajando y alguien ha subido el volumen de la radio. Parecíamos sacadas de un musical. De esas películas en las que, sin venir a cuento, todo el mundo empieza a cantar y bailar con una sincronización perfecta. Los clientes deben haber alucinado por momentos... lo bueno hubiera sido que se hubieran unido a nuestro delirio musical. Luego les he ganado una apuesta a las chicas, una apuesta tontísima, les tengo dicho que yo solo apuesto cuando se que voy a ganar, pero erre que erre, la han seguido hasta el final. Total que luego hemos salido a bailar y he bebido gratis XD. Y hemos bailado como locas, como si nadie estuviera mirando, tal como uno baila cuando se sabe solo en casa sube el volumen y agarra una fregona como acompañante. He vuelto de bailar hace una horita y me siento relajada y de buen humor.
Ahora podré dormir tranquila.

***Bona niiiit!!! ***




lunes, 10 de septiembre de 2007

Arena en los zapatos y música de fondo


El jueves por la mañana llamó Jennifer al trabajo, hacía bastante tiempo que no sabía nada de ella ni de Cristian, desde la fiesta del barco exactamente, y me alegré mucho al escucharla al otro lado de la línea. Me dijo que el sábado había una fiesta en la playa de Palma, a ver si nos apuntábamos todas. Yo, aún sabiendo que el sábado tenía cierre, me apunté de cabeza. Ya llevo un par de semanas metida en casita o saliendo solo un par de horitas mi día libre, así que necesitaba airearme y distraerme un poco. Las demás también parecían dispuestas a apuntarse a la juerga. Yo no me fiaba, son tan propensas a echarse atrás al último momento que imaginaba que al final solo seríamos cuatro gatos. Pero vinieron todas y la liamos un poco, como siempre que nos juntamos. Anoche después del cierre fui al BGT, el bar de Marilyn, dónde había quedado en recogerla. Íbamos dos coches, uno lo conducía William, el novio de Geovanna, y el otro lo conducía yo... por lo tanto no me tocaba beber, tanto mejor porque recuerdo con todo lujo de detalles la sarta de tonterías que soltaron todos y cada uno de ellos provocados por el alcohol. Me reí tanto que me dolía la barriga. Llegamos a la playa de palma casi a la 1:00, tras preguntarle a un "policeman" sobre la ubicación del evento y éste contestarnos con cara de póker que la fiesta se había acabado ya. Bueno, nos montaremos la fiesta solos, pensamos. Llegando al aquarium nos encontramos con Jennifer y Cristian, el hermano de éste y su novia. Ya formábamos una buena pandilla, si la fiesta se había acabado nosotros empezaríamos otra que nada tendría que envidiarle a la anterior. Pero no se había acabado. Al llegar a la playa observamos un hervidero de gente, y muchos vestidos como si estuvieran en Pachá. Y nosotras ahí en vaqueros, deportivas y camiseta, tan frescas y tan cómodas (que ya me dirás tu a quien se le ocurre ir en tacones a una fiesta en la playa). Cuando nos dispusimos a formar nuestro círculo para beber caímos en la cuenta de que ni había vasos ni había hielo, así que tuvimos que ingeniárnoslas para robar unos cuantos vasos de plástico de un chiringuito y del hielo nos olvidamos. En el escenario tocaba gente que no había visto en mi vida y la música daba pena, creo que eran de operación triunfo o algo así, en su casa los conocerán, pensé. Me alegré de que se estuviera acabando. Si nos libran de esa música mejor que mejor. Nos olvidamos del concierto, que acabó enseguida, y nos sentamos a la orilla del mar a beber (ellos) y a contar chistes y charlar. Angélica y Marilyn fueron las primeras en caer, borrachas como una cuba no paraban de decir sandeces, y Geovanna les siguió de cerca. Los demás estábamos más de espectadores llorando de la risa cada dos por tres. En fin, una velada muy agradable. Cuando nos levantamos para irnos a Angélica le dió por lanzarse cual misil sobre cada una de nosotras para derribarnos sobre la arena como si estuviera jugando a los bolos, y luego todas las demás nos lanzábamos encima chafando a la de abajo. Tardamos bastante en salir de la playa, y salimos rebozadas de arena como croquetas y magulladas. Menos mal que los chicos solamente miraban, sino la de abajo no hubiera sobrevivido. Acompañé a Marilyn a su casa y al llegar a la mía tuve que desalojar dos kilos de arena que se habían repartido entre mi bolso, mis zapatos y mi ropa interior. Y dormí feliz como una niña buena.

sábado, 18 de agosto de 2007

Y nos adentramos en el mar... con la botella de rooon!!

Tengo una amiga que tiene un barco. Es un velero (algo viejecito, pero apañao) con el que se ha recorrido ya bastantes puntos exóticos del mapa. No es que tenga un velero, es que el barco es su casa: tiene su cocinita, su baño, su salita de estar y su habitación para dormir... muy cuco todo. Anoche conocí el barco, se llama "Prima Donna". Noemie y su novio "Gui" nos invitaron a su humilde morada flotante a hacer un botellón, acudimos sin faltar todas las compas del curro y se sumaron Jennifer y Cristian y algunos novios, y por supuesto mi nene, el pirata Xexi, que resultó ser un grumete de primera ;). Nada más poner un pie en el barco algunos ya dudaban si podrían aguantar mucho tiempo sin marearse, no hacía viento pero el barco se zarandeaba considerablemente y hay gente a la que ese movimiento le marea. A mi no, a mi me recuerda al movimiento de una cuna para dormir a un bebé, un movimiento suave y relajante... me marea mucho más ir en coche por una carretera muy sinuosa. Abrimos la botella de ron, la gente no bebió mucho, excepto Noemie que tiene alma pirata y se bebía el ron sin cola, a palo seco. Los demás decían que bastaba el mareo producido por las olas, que lo único que faltaba era emborracharse. Como el alcohol nunca ha sido santo de mi devoción, con dos cubatillas tuve más que suficiente y empecé a arrasar con las patatillas y todo lo comestible a bordo. Empezaron a hacerse evidentes las caras de mareo de algunos y los intentos de mantener la compostura. Cuando ya no pudieron disimular más "Gui" se ofreció a llevar a los que quisieran pisar tierra firme. Primero se fueron ellos, las chicas querían quedarse y esperaron la siguiente barca. "La próxima vez sin hombres" decía Noemie debido a que parecía que el mar no era para ellos. Bueno, para Xexi si, fue la excepción, sin contar a "Gui", el anfitrión. Viendo el panorama general decidí explorar por mi cuenta y descubrí que en la proa había una especie de hueco por dónde, haciendo equilibrismos, podías sentarte en una especie de barra (se me escapan los tecnicismos marineros :P) y estirando las piernas podías tocar el mar. Llegué a esa conclusión porqué, efectivamente, me arriesgué a descolgarme por el mencionado hueco. El agua estaba calentita. Desde esa posición alcé la cabeza hacia el cielo y lo descubrí salpicado de estrellas. Al estar el barco a oscuras éstas brillaban con más fuerza. Una, dos, tres...hasta cuatro estrellas fugaces danzaron ante mis ojos durante el tiempo que permanecí ahí sentada, con los pies hundidos en un mar oscuro como la noche. A lo lejos la barquita de remos se perdía entre los otros barcos buscando tierra. Tardó un tiempo en volver a buscar a las chicas, tiempo suficiente para enseñarles mi descubrimiento. Geovanna ni corta ni perezosa siguió mis pasos, las demás temían perder el equilibrio y caer al agua. Al llegar la barquita ellas también se fueron, nos quedamos Sergi y yo con los dueños del barco (y las botellas) imaginando historias de piratas y escuchando los viajes que habían hecho y que iban a hacer con la "Prima Donna". Debe ser duro vivir en un barco, pero también debe ser toda una experiencia. De hecho no me importaría probarlo alguna vez.

lunes, 21 de mayo de 2007

Fiestas de Sóller: el Firò

La semana pasada, lunes 14 de Mayo, se celebró el Firò de Soller, una de las fiestas más populares del pueblo, la de los moros y cristianos. La fiesta empezaba sobre las 16:00 de la tarde, y a esa hora casi todos los que participaban de la fiesta iban borrachos. Nosotras no, nosotras estabamos currando cuando nadie lo hacía. Este día todos los establecimientos permanecen cerrados porque al ir todo el mundo tan "alegre" se cometen muchos destrozos "involuntarios". Al estar cerrados todos los establecimientos menos el nuestro, la masa borreguil consumista desesperada por gastar sea en lo que sea y cuando sea nos avasalló sin dejarnos respirar hasta el último minuto. Teníamos orden de cerrar a las 15:30, pero fue prácticamente imposible, la cola no parecía tener fin. Tuve que pelearme con algunos clientes cuando, con la barrera semicerrada, entraron y querían quedarse a comer dentro: -Pero no puedes cerrar el local así como así, deberías poner un cartel o algo..!! (habráse visto?¿?) -Un cartel??? ¿Me dices que hubieras leído un miserable cartel y no has visto que acabas de pasar por una barrera casi bajada a la mitad?
Hay gente que es mas tonta y no nace.
Después de un buen rato, estropajo y fregona en mano, limpiando las ingentes cantidades de pintura negra que unos "simpatiquísimos" adolescentes repartieron por todos los rincones del local para disfrazarse de moros (¿quedaría suficiente pintura para sus caras?), conseguí salir de aquel infierno sacando humo por las orejas. Me cambié de ropa para adaptarme a esa fiesta de locos y volví a aquel infierno a rescatar a mis amigas, y de paso, a las dos botellas de vodzka&naranja y vodzka limón del congelador.
Ellas tampoco habían perdido el tiempo, se habían sacado un par de cañas por la cara y se las habían bebido a escondidas, luego al ir a cambiarse y pasar un par de cosas al ordenador, se dan cuenta que desde la oficina de Cala Millor habían estado vigilando por la cámara y en el monitor vieron como retrocedían la imagen hasta que sacaban las cervecitas... "Gran hermano te vigila".
Nos fuimos preocupadas por posibles futuras represalias... así que para olvidar fuimos apurando la bebida fresquita, el vodzka, "les herbes dolçes" de Raquel, cerveza fresquita que regalaban, un trago de aquí, un trago por allá... y me empecé a marear. Cuando llegaron Jennifer y Cristian ya estabamos contentillas, fuimos hasta la playa del Repic parándo cada vez que nos ofrecían de beber y cada vez que encontrábamos alguien conocido (o desconocido). Nos queríamos adelantar a las batallas y al final yo no vi ninguna. Mi memoria se pierde cuando entramos el coche de Cristian para ir hasta Sóller, al llegar al pueblo cuentan que me senté en una acera y ya no me levanté. Me tuvieron que llevar semi inconsciente (recuerdo alguna imagen borrosa) hasta casa de Geovanna y allí me quedé la tarde, la noche y parte del día siguiente. Todas iban mal, pero yo me llevé el premio. Cuenta Geovanna que llevándome por la calle entre Cristian y ella, sin darse cuenta de por donde caminaba se dio de cabeza con una farola, y que del impacto (que le quitó la borrachera de sopetón) tuvo que pedirle el relevo a Marilyn para cargar conmigo. Menos mal que no fue mi cabeza la que se encontró con la farola, solo me faltaba eso.
Pues como del resto de la fiesta no se nada, dejo algunas fotos que pude sacar antes de lanzar mi cámara repetidas veces contra el suelo. Espero que os gusten.












viernes, 16 de febrero de 2007

Noctambulismo

Son casi la una de la noche y aún no tengo sueño, siempre me pasa igual, no soy capaz de llevar un horario normal: levantarme temprano, aprovechar el día, irme a dormir más pronto... Será que soy una criatura nocturna, me gusta la noche. Hablando de criaturas nocturnas, este sábado se celebra el carnaval y me disfrazaré de vampira con unas amigas. Bueno, lo único por lo que podré decir que voy de vampira será por los colmillos, porque no vamos a ir disfrazadas como vampiras clásicas sino que haremos un mejunje raro. Si hago fotos ya colgaré alguna para que veais a lo que me refiero.

He estado mirando un programa del google para administrar y editar
fotografías y me he entretenido retocando un poco las fotos del viaje a Roma.
Aquí dejo un collage de algunas fotos bonitas del viaje.